Aletheia

Nuestro modelo de empresa:

  Librería Aletheia es un primer jalón en la aplicación práctica de los principios expuestos en el apartado anterior (“Quiénes somos”).

  • En primer lugar, se constituye como una empresa solidaria. No tiene ánimo de lucro y una parte de sus beneficios irá destinado a proyectos solidarios de un carácter similar. En segundo lugar, por tratar de difundir visiones del mundo integradoras que ayuden a superar aquéllas que lo observan como radicalmente escindido, ya sea entre el ser humano y su propia existencia, entre éste y el mundo, con sus semejantes, con Dios, con la Naturaleza, etc.
  • Nuestra empresa se ha planteado el reto, además, de proponer a su vez un nuevo modelo de empresa que quiera y pueda ser ampliamente generalizable en cualquier sector de la economía. Los perfiles básicos de dicha propuesta son los siguientes:

            A) Seña de identidad de la misma sería, en primer lugar, la fijación de un tope en general bien delimitado a los ingresos –y al patrimonio particular- de sus miembros. Esta medida –asumida voluntariamente por quienes integran la empresa- tendría como fin impedir cualquier vía hacia el enriquecimiento personal o hacia un estilo de vida que potencie lo superfluo, sea cual sea su fuente (beneficios empresariales o ingresos salariales). La razón de esta propuesta se encuentra en el convencimiento de que la acumulación de recursos económicos en manos privadas más allá de ciertos límites resulta perjudicial en diferentes ámbitos, todos ellos interconectados:

  • Resulta perjudicial, en primer lugar, en nuestras relaciones con la naturaleza, como viene ampliamente demostrándose por el grave deterioro ambiental que padecemos.
  • Crea también inevitables distorsiones en la producción. Ésta, orientada en buena medida hacia los productos superfluos o de lujo, hace que se descuiden aspectos esenciales para la mayoría de la población, como la sanidad, la alimentación, la educación, la promoción cultural, la creación de entornos no sólo dignos, sino bellos, y un largo etcétera. Y todo ello en cualquier lugar del planeta, aunque en muchas zonas las consecuencias de dicha distorsión sean mucho más graves.
  • Un consumo excesivo, por otra parte, entorpece nuestro propio desarrollo espiritual, desviando nuestra atención de los temas esenciales.

            Sólo la aceptación de un principio de este tipo supone, a nuestro modo de ver, una alternativa verdaderamente solidaria y viable humana y ecológicamente, además de facilitar las vías para una efectiva armonización de los diferentes protagonistas del escenario económico, pues hace desaparecer, de hecho, la figura del empresario/a-acumulador/a, la cual se ve sustituida de hecho por la del empresario/a-trabajador/a

            B) Así pues, queremos promover una nueva figura empresarial, la figura del empresario o empresaria vocacional, movido/a fundamentalmente por el servicio a la sociedad, sin sentirse legitimado/a a la apropiación de un beneficio que no le pertenece, y comprometido/a, en definitiva, a la construcción de un nuevo mundo auténticamente solidario.

            C) No obstante, se hace necesario demostrar que una empresa guiada por intereses humanos y solidarios resulta eficaz y satisface adecuadamente las necesidades por las que fue creada. Es más, la fuerza de la solidaridad y el compromiso debe comprobarse mayor que la del lucro. Y no es extraño que así sea, pues, en última instancia, el lucro no genera sino un extrañamiento creciente entre los seres humanos y entre éstos y la naturaleza, por lo que su coste humano (físico, psicológico y espiritual), social, económico y ecológico es enorme. Es decir, genera, en última instancia, mucho más caos que orden.

            D) Resultaría esencial, en este camino, favorecer la asociación y la cooperación entre empresas solidarias no guiadas por el lucro. Con ello, se trataría de evitar la competencia y al tiempo potenciar la sinergia necesaria para la optimización de los recursos y las capacidades y esfuerzos humanos. Junto a ello, se ampliarían las posibilidades para dar el mejor empleo posible a la reinversión del capital. Además, esta solución se perfila como la única alternativa viable que garantice hasta cierto punto la subsistencia de este tipo de empresa frente a la feroz competencia existente en una economía regida más por los intereses del capital que por los del trabajo.

            E) Por otro lado, dicha empresa debiera caracterizarse –como viene ya proponiéndose desde diversos colectivos y asociaciones- por un producto de larga duración, a fin de evitar el despilfarro que merma la vida y los recursos de nuestro planeta.

            F) Por último, creemos también que entre sus objetivos prioritarios debiera encontrarse asimismo la realización de la vocación humana, pues debe ser éste, y no otro, el objetivo último de todo trabajo. Un trabajo, en definitiva, orientado a la autorrealización, algo que sólo se vislumbra posible si nos revelamos capaces de delimitar y potenciar nuestras auténticas necesidades y aspiraciones como seres humanos.