Nuestro modelo de empresa:
Librería Aletheia es un primer jalón en la aplicación práctica de los principios expuestos en el apartado anterior (“Quiénes somos”).
A) Seña de identidad de la misma sería, en primer lugar, la fijación de un tope en general bien delimitado a los ingresos –y al patrimonio particular- de sus miembros. Esta medida –asumida voluntariamente por quienes integran la empresa- tendría como fin impedir cualquier vía hacia el enriquecimiento personal o hacia un estilo de vida que potencie lo superfluo, sea cual sea su fuente (beneficios empresariales o ingresos salariales). La razón de esta propuesta se encuentra en el convencimiento de que la acumulación de recursos económicos en manos privadas más allá de ciertos límites resulta perjudicial en diferentes ámbitos, todos ellos interconectados:
Sólo la aceptación de un principio de este tipo supone, a nuestro modo de ver, una alternativa verdaderamente solidaria y viable humana y ecológicamente, además de facilitar las vías para una efectiva armonización de los diferentes protagonistas del escenario económico, pues hace desaparecer, de hecho, la figura del empresario/a-acumulador/a, la cual se ve sustituida de hecho por la del empresario/a-trabajador/a
B) Así pues, queremos promover una nueva figura empresarial, la figura del empresario o empresaria vocacional, movido/a fundamentalmente por el servicio a la sociedad, sin sentirse legitimado/a a la apropiación de un beneficio que no le pertenece, y comprometido/a, en definitiva, a la construcción de un nuevo mundo auténticamente solidario.
C) No obstante, se hace necesario demostrar que una empresa guiada por intereses humanos y solidarios resulta eficaz y satisface adecuadamente las necesidades por las que fue creada. Es más, la fuerza de la solidaridad y el compromiso debe comprobarse mayor que la del lucro. Y no es extraño que así sea, pues, en última instancia, el lucro no genera sino un extrañamiento creciente entre los seres humanos y entre éstos y la naturaleza, por lo que su coste humano (físico, psicológico y espiritual), social, económico y ecológico es enorme. Es decir, genera, en última instancia, mucho más caos que orden.
D) Resultaría esencial, en este camino, favorecer la asociación y la cooperación entre empresas solidarias no guiadas por el lucro. Con ello, se trataría de evitar la competencia y al tiempo potenciar la sinergia necesaria para la optimización de los recursos y las capacidades y esfuerzos humanos. Junto a ello, se ampliarían las posibilidades para dar el mejor empleo posible a la reinversión del capital. Además, esta solución se perfila como la única alternativa viable que garantice hasta cierto punto la subsistencia de este tipo de empresa frente a la feroz competencia existente en una economía regida más por los intereses del capital que por los del trabajo.
E) Por otro lado, dicha empresa debiera caracterizarse –como viene ya proponiéndose desde diversos colectivos y asociaciones- por un producto de larga duración, a fin de evitar el despilfarro que merma la vida y los recursos de nuestro planeta.
F) Por último, creemos también que entre sus objetivos prioritarios debiera encontrarse asimismo la realización de la vocación humana, pues debe ser éste, y no otro, el objetivo último de todo trabajo. Un trabajo, en definitiva, orientado a la autorrealización, algo que sólo se vislumbra posible si nos revelamos capaces de delimitar y potenciar nuestras auténticas necesidades y aspiraciones como seres humanos.
